sábado, 11 de julio de 2015

CAPITULO II: MUTUAS, LA NUEVA MAFIA EMPRESARIAL

       Cual Ulises buscando su Itaca natal, pasando por todo tipo de apuros, así se encuentra un servidor, en su odisea particular.
Tras revocar 2 altas precipitadas de nuestra querida Mutua Universal (para los que no leyeron el primer capítulo, aquí pueden hacerlo), me dan una tercera alta.

Con dos informes de sendas resonancias magnéticas con casi un mes de diferencia, en los que pone que tengo los ligamentos parcialmente rotos y edemas oseos por doquier; con movilidad reducida y dolor (que no puede uno ni abrocharse el pantalón), con una visita a la cirujana pendiente para ver si me operan o no, los Dioses del Olimpo creen que no tengo nada, que "si tuviera algo roto tendría el dedo colgando" y que estoy "bien para hacer vida normal, y eso incluye el trabajo" y que tranquilo que "o todo va bien o se te acabará de romper del todo".

Parece ser que en el Olimpo les dan yuyu las pruebas médicas y prefieren echar las runas druidas para dilucidar el estado de los pacientes, y claro, las runas siempre salen a su favor, cómo no. O tal vez sea que Zeus da a los Dioses ciertos objetivos por bajas cortas... vaya usted a saber.

Pues nada, ahora toca hacer de nuevo el papeleo (por tercera vez) para volver a revocarla. Mira tu por donde, así veré a mi amiga Ángels, del INSS, que ya nos hemos hechos amigos.

Nos vemos en los mares...




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